¿Troceas tu tiempo en pomodoros?

Pomodoro es la palabra italiana para denominar “tomate” y a la vez, es el nombre de uno de los métodos de gestión del tiempo más conocidos. Su esencia  y aplicación es muy sencilla.

El Método Pomodoro consiste en dividir el tiempo en intervalos de 25 minutos, en los cuales nos dedicaremos a una tarea. A ese tiempo se le llama pomodoro. Tras esos 25 minutos realizando la actividad que sea, se emplea un pequeño lapso de tiempo en descansar. Por ejemplo, puedes estudiar dos pomodoros y descansar 5 minutos tras cada uno de ellos. Cada cuatro pomodoros se recomienda hacer un descanso más largo de unos 15 o 20 minutos.

Durante el tiempo en el que estás en tu pomodoro, no puedes hacer otra cosa que estar a tope con la tarea que tengas entre manos. Para llevarlo a cabo es necesario un reloj con alarma (vale el móvil) para que te avise pasado ese tiempo. Y cuando suene, sí o sí, dejas de trabajar en ello durante el descanso.

La gracia del asunto está en (saber) trocear las  tareas en tantos pomodoros como sean necesarios.

Nos puede ser útil como Trabadiantes para administrar el tiempo del que disponemos y en el que sabemos que no seremos interrumpidos, por ejemplo en nuestro tiempo de estudio.

Con este método lograremos:

  • Limitar nuestra dispersión porque solo estaremos atentos a esa tarea en concreto.
  • Evitar sobreestimar el tiempo que llevamos dedicados a estudiar (eso de pensar “debo de llevar ya mucho tiempo…” y luego no ser tanto…
  • Permite organizarse cuando hay varias cosas por hacer, evitando que una tarea se coma el tiempo de las otras.

Lo bueno de esta técnica es que sabemos que la alarma va a sonar, así que podemos despreocuparnos del control del tiempo, y de estar constantemente comprobando si llevamos mucho, si queda poco, si llega la hora de la cena… Así que este método nos permite disciplinarnos y que el tiempo nos cunda mucho más.

Aunque hay toda una legión de fans de la técnica, también hay quien le encuentra inconvenientes muy razonables, que es necesario tener en cuenta. Uno de ellos es que hay trabajos en los que no vamos a poder evitar que nos interrumpan y usar esta técnica se hace francamente difícil. Por ejemplo, si intentamos aplicarla en un trabajo de oficina, en el que los clientes pueden llamar en cualquier momento o tenemos que interaccionar con nuestros compañeros… pues será difícil hacerles entender que mientras estemos en un pomodoro no pueden contar con nosotros.

Por último, ¿qué tienen que ver los tomates con este método? Pues que su creador, Francesco Cirillo, utilizó como alarma un reloj de cocina con forma de tomate y se le ocurrió darle ese nombre.

Si te animas a probar este método, o si ya lo tienes incluido como parte de tu rutina de Trabadiante, no dudes en contarnos qué resultados te está dando.

 

Imagen: The original uploader was Erato at Italian Wikinews CC BY-SA 2.5 | GFDL | CC-BY-SA-3.0 | via Wikimedia Commons

 

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